lunes, 11 de diciembre de 2017

Checklist

Finalmente empecé a hacer check a la lista de cosas que quería para mi vida. Comencé a trabajar el 2 de octubre y a fines de noviembre me fui a vivir sola.

El proceso de estabilización laboral en general ha sido bien tenso. Fuí a muchas entrevistas, rendí diversos tests, fui expuesta a preguntas incómodas, tuve ofertas que nunca se concretaron y otras que rechacé. Mi búsqueda parecía estar dando buenos resultados pero no lo suficientemente buenos desde mi perspectiva. 

Volví a Chile a fines de mayo y sólo a fines de agosto tuve una oferta concreta que fui capaz de aceptar. La burocracia me impidió empezar de inmediato lo que generó aun más ansiedad de la que ya tenía.  Era como ver algo de luz después del túnel, pero todavía quedaba dar un par de pasos para que esta iluminara completamente el camino y me permitiera avanzar con más seguridad.

Cuando empecé a trabajar logré calmar un poco mi ansiedad. Si bien al principio me costó acostumbrarme a levantarme temprano a diario y cumplir un horario, con el paso de los días se hizo más fácil. Mis tiempos de sueño se regularizaron y mi cuerpo se acomodó a la rutina. Una rutina que me hacía falta.

Con mi primer sueldo me cambié de casa, logré la anhelada independencia y la vida comenzó a sonreírme. Encontré un lugar hermoso para mi sola compatible con mis necesidades y a un precio razonable de acuerdo a mis ingresos. El departamento venía con un par de muebles, los necesarios para sobrevivir y me dejaba al mismo tiempo espacio para adquirir otros y organizar todo como yo quisiese.

Han pasado más de siete meses desde entonces. Conseguí una mucho mejor oferta laboral  y me cambié de trabajo. Me compré un montón de cosas lindas que han permitido llamar a donde vivo 'hogar' y ya me acostumbré a vivir sola. Si bien a ratos la soledad pega fuerte, puedo decir que todo salió bien y estoy agradecida.