Hace unos meses que sigo un blog de psicología de una española que me encanta. Sus consejos me han ayudado mucho a lidiar con los malos momentos y la vida en general. Creo que gracias a ella y su visión realista de la vida mezclada con la filosofía budista, más la experiencia de vivir de cuatro años y medio en el extranjero, crecí un montón.
Menciono todo esto para introducir que estoy triste. En mi vida, como la mayoría de todas las personas, he pasado por varios momentos en que no me he sentido feliz. Sin embargo, esta vez es distinto porque creo que aprendí a manejar la tristeza de modo que esta no me paraliza. Estoy tratando de seguir dos caminos. Reconocer lo malo sin luchar con ello y concentrarme en lo que salió o sale bien.
Reconocer lo que no está bien
Por estoy días reconozco que no estoy en un buen momento y que me duele, pero en vez de negarlo o forzarme a estar feliz cuando me cuesta mucho, lo acepto. Le hice un espacio en mi mente a la tristeza, a las situaciones que no están bajo mi control y avanzo con ellas. Resulta mucho más sencillo y menos agotador. Reconozco que haber vuelto a Chile, a mi antigua casa, a vivir con mi madre me deprime, y la imposibilidad de cambiarlo en el corto plazo me molesta. No hay forma de adornarlo para que moleste menos.
Concentrarme en lo que si está bien
No hay mucho que esté bien en mi vida por estos días, sin embargo siempre hay algo que agradecer, como por ejemplo que entregué mi tesis de doctorado en Abril y que los comentarios volvieron el mes pasado y fueron buenos. Si bien tengo que corregir hartas cosas, muchas de ellas por si mismas son relativamente sencillas. Agradezco también que me hayan invitado a dar una charla (con pasajes y alojamiento incluido a la Serena) y que me hayan liberado el fee de una conferencia a la quiero ir. Finalmente, doy las gracias por la maravillosa red de amigos que tengo, una tarde de risas con ellos me permite desconectarme un rato de mis problemas y pasarlo bien.
No hay mucho que esté bien en mi vida por estos días, sin embargo siempre hay algo que agradecer, como por ejemplo que entregué mi tesis de doctorado en Abril y que los comentarios volvieron el mes pasado y fueron buenos. Si bien tengo que corregir hartas cosas, muchas de ellas por si mismas son relativamente sencillas. Agradezco también que me hayan invitado a dar una charla (con pasajes y alojamiento incluido a la Serena) y que me hayan liberado el fee de una conferencia a la quiero ir. Finalmente, doy las gracias por la maravillosa red de amigos que tengo, una tarde de risas con ellos me permite desconectarme un rato de mis problemas y pasarlo bien.