La felicidad de encontrar una canción maravillosa y no poder de dejar de escucharla
La felicidad de que tu mejor amiga de la universidad y que actualmente vive en el extranjero y a la que no has visto en dos años, te diga que llega a Chile en un par de días
La felicidad de dejar de culparse
La felicidad de los días de sol
La felicidad de tener días para trabajar en proyectos que te encantan
La felicidad de estar viva
Calipsotornasol
domingo, 15 de diciembre de 2019
lunes, 19 de agosto de 2019
Vivir sin compartir
Hace ya más de un mes que desactivé mi cuenta de Facebook e Instagram. Creo que este debe ser como mi quinto intento por dejarlas. Curiosamente esta vez ha resultado más sencillo. Probablemente porque muchos de mis contactos ya no usan con frecuencia facebook e instagram no me resultó nunca tan adictivo.
Una de las principales motivaciones que me han llevado a cerrar mis cuentas es tratar de recuperar mi capacidad de leer. Facebook y Twitter se convirtieron en fuentes inagotables e ininterrumpidas de estímulos, forzándonos a procesar la mayor cantidad de información posible y de la forma más superficial posible. Esto creo que me ha hecho perder mi capacidad de concentración para leer textos complejos de manera voluntaria. y mi capacidad de disfrutar la literatura.
Hace un par de años podía pasar días enteros sumergida en un libro, leer sin perder la concentración en una sala de espera, en el bus, en una banca en algún parque o en otros lugares más extraños. Ahora me se me hace muy difícil leer más de 20 minutos seguidos y me cuesta horrores terminar los libros. Creo que gran parte de la culpa la tienen las redes sociales.
Hace un par de años podía pasar días enteros sumergida en un libro, leer sin perder la concentración en una sala de espera, en el bus, en una banca en algún parque o en otros lugares más extraños. Ahora me se me hace muy difícil leer más de 20 minutos seguidos y me cuesta horrores terminar los libros. Creo que gran parte de la culpa la tienen las redes sociales.
Mi segunda motivación es aprender a vivir mi vida sin importar lo que otros piensen de ella y disminuir mi involuntario deseo de mostrarle al el resto que mi vida es estupenda. Todos lo hacemos, de manera inconsciente, usamos la redes sociales para mostrarle a nuestros nuestros bacanes momentos que muchas veces no son tan bacanes.
miércoles, 14 de agosto de 2019
Vulnerables
Un día X se enfada con Y y no acude a él cuando este la necesitaba. Durante el ultimo tiempo X se venía sintiendo triste y abrumada. Y, quién no entiende mucho lo que le pasa a X le pregunta qué es lo que ocurre. Como Y no lo hace del modo que X espera, esta se enoja. Y, quién no tenía malas intenciones se disculpa, tal vez no de la mejor manera pero lo hace. X no lo escucha y no acepta las disculpas y se marcha molesta. Y sufre, se enfada por la actitud de X y responde al conflicto con más conflicto. X se enoja aun más.
Después de semanas sin hablarse se sientan a conversar, X quiere dejar todo atrás pero Y por otra parte se siente herido. Y le dice a X que no la culpa por no estar cuando la necesitaba, la culpa por enfadarse y no haber respondido a sus disculpas cuándo y cómo él esperaba, lo que hizo que se fuese a un sitio oscuro que no lo hizo sentir bien. X es ahora quien no entiende nada.
Con el paso de los días X se da cuenta de todo el aprecio que Y le tiene y todo lo frágil que él es ante ella. Y en el fondo está asustado, le tiene miedo al poder que tiene X para lastimarlo. X lo quiere y entiende que Y también la quiere, lo que los hace vulnerables frente al otro.
Pasan los días y Y sigue molesto y lejano, le habla poco y nada. X se entristece, ella lo extraña y solo quiere que vuelva a ser todo como antes pero no sabe cómo.
lunes, 25 de junio de 2018
Perdida
Hace tiempo que no escribo nada. De hecho creo que había olvidado que tenía un blog. Nunca se muy bien para qué o por qué escribo. A veces lo hago para ordenar mis ideas, otras para comparar mis pensamientos actuales con aquellos de algún momento específico de mi vida. Hoy en particular, lo hago para tratar de racionalizar mis sentimientos y grabar de alguna forma un periodo en el que me sentí perdida y su evolución y enseñárselo a mi yo del futuro en caso de volver a perderme otra vez.
lunes, 11 de diciembre de 2017
Checklist
Finalmente empecé a hacer check a la lista de cosas que quería para mi vida. Comencé a trabajar el 2 de octubre y a fines de noviembre me fui a vivir sola.
El proceso de estabilización laboral en general ha sido bien tenso. Fuí a muchas entrevistas, rendí diversos tests, fui expuesta a preguntas incómodas, tuve ofertas que nunca se concretaron y otras que rechacé. Mi búsqueda parecía estar dando buenos resultados pero no lo suficientemente buenos desde mi perspectiva.
Volví a Chile a fines de mayo y sólo a fines de agosto tuve una oferta concreta que fui capaz de aceptar. La burocracia me impidió empezar de inmediato lo que generó aun más ansiedad de la que ya tenía. Era como ver algo de luz después del túnel, pero todavía quedaba dar un par de pasos para que esta iluminara completamente el camino y me permitiera avanzar con más seguridad.
Volví a Chile a fines de mayo y sólo a fines de agosto tuve una oferta concreta que fui capaz de aceptar. La burocracia me impidió empezar de inmediato lo que generó aun más ansiedad de la que ya tenía. Era como ver algo de luz después del túnel, pero todavía quedaba dar un par de pasos para que esta iluminara completamente el camino y me permitiera avanzar con más seguridad.
Cuando empecé a trabajar logré calmar un poco mi ansiedad. Si bien al principio me costó acostumbrarme a levantarme temprano a diario y cumplir un horario, con el paso de los días se hizo más fácil. Mis tiempos de sueño se regularizaron y mi cuerpo se acomodó a la rutina. Una rutina que me hacía falta.
Con mi primer sueldo me cambié de casa, logré la anhelada independencia y la vida comenzó a sonreírme. Encontré un lugar hermoso para mi sola compatible con mis necesidades y a un precio razonable de acuerdo a mis ingresos. El departamento venía con un par de muebles, los necesarios para sobrevivir y me dejaba al mismo tiempo espacio para adquirir otros y organizar todo como yo quisiese.
Han pasado más de siete meses desde entonces. Conseguí una mucho mejor oferta laboral y me cambié de trabajo. Me compré un montón de cosas lindas que han permitido llamar a donde vivo 'hogar' y ya me acostumbré a vivir sola. Si bien a ratos la soledad pega fuerte, puedo decir que todo salió bien y estoy agradecida.
miércoles, 16 de agosto de 2017
Lo que está bien
Hace unos meses que sigo un blog de psicología de una española que me encanta. Sus consejos me han ayudado mucho a lidiar con los malos momentos y la vida en general. Creo que gracias a ella y su visión realista de la vida mezclada con la filosofía budista, más la experiencia de vivir de cuatro años y medio en el extranjero, crecí un montón.
Menciono todo esto para introducir que estoy triste. En mi vida, como la mayoría de todas las personas, he pasado por varios momentos en que no me he sentido feliz. Sin embargo, esta vez es distinto porque creo que aprendí a manejar la tristeza de modo que esta no me paraliza. Estoy tratando de seguir dos caminos. Reconocer lo malo sin luchar con ello y concentrarme en lo que salió o sale bien.
Reconocer lo que no está bien
Por estoy días reconozco que no estoy en un buen momento y que me duele, pero en vez de negarlo o forzarme a estar feliz cuando me cuesta mucho, lo acepto. Le hice un espacio en mi mente a la tristeza, a las situaciones que no están bajo mi control y avanzo con ellas. Resulta mucho más sencillo y menos agotador. Reconozco que haber vuelto a Chile, a mi antigua casa, a vivir con mi madre me deprime, y la imposibilidad de cambiarlo en el corto plazo me molesta. No hay forma de adornarlo para que moleste menos.
Concentrarme en lo que si está bien
No hay mucho que esté bien en mi vida por estos días, sin embargo siempre hay algo que agradecer, como por ejemplo que entregué mi tesis de doctorado en Abril y que los comentarios volvieron el mes pasado y fueron buenos. Si bien tengo que corregir hartas cosas, muchas de ellas por si mismas son relativamente sencillas. Agradezco también que me hayan invitado a dar una charla (con pasajes y alojamiento incluido a la Serena) y que me hayan liberado el fee de una conferencia a la quiero ir. Finalmente, doy las gracias por la maravillosa red de amigos que tengo, una tarde de risas con ellos me permite desconectarme un rato de mis problemas y pasarlo bien.
No hay mucho que esté bien en mi vida por estos días, sin embargo siempre hay algo que agradecer, como por ejemplo que entregué mi tesis de doctorado en Abril y que los comentarios volvieron el mes pasado y fueron buenos. Si bien tengo que corregir hartas cosas, muchas de ellas por si mismas son relativamente sencillas. Agradezco también que me hayan invitado a dar una charla (con pasajes y alojamiento incluido a la Serena) y que me hayan liberado el fee de una conferencia a la quiero ir. Finalmente, doy las gracias por la maravillosa red de amigos que tengo, una tarde de risas con ellos me permite desconectarme un rato de mis problemas y pasarlo bien.
jueves, 8 de junio de 2017
Devaneos del regreso
Han pasado tres semanas de mi regreso a Chile. No ha sido mucho tiempo pero para mi todo me parecido ir lento, muy lento, más lento de lo que me hubiese gustado. No esperaba que fuera diferente, sin embargo, a pesar de estar plenamente conciente de que las transiciones no son fáciles y toman más de lo que uno quisiera, hay veces en que me desespero.
Me ha ayudado crear un rutina. Salgo casi todos los días de la semana de mi casa a algún café o biblioteca con wifis gratis, al GAM principalmente, y me siento a responder emails, a terminar mis cursos de online pendientes y a llenar solicitudes de trabajo. Quizás, esto último no debería hacerlo. Tengo una oferta para empezar a trabajar en Sept. Una oferta un poco incierta ya que es dependiente de un fondo, pero una oferta al fin y al cabo.
Y si no se adjudican el fondo? Y si los resultados no salen en el tiempo esperado? Estoy preparada para que no resulte, pero me complica esperar más de los necesario sin una actividad en la que concentrame y sin sueldo.
Trato de relajarme, de ocupar mi tiempo en otras actividades, esas que en los últimos meses no había tenido tiempo de realizar y a veces me resulta. Sin embargo, pasar de vivir sola más de cuatro años, a vivir otra vez con mi madre me jode. Y reconocer que no podré solucionarlo en el corto plazo me jode más.
Volver a Chile fue mi desición y no estoy arrepentida, es solo que la vida que yo deseo tener, en el lugar que elegí, aun no llega.
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